Maltrato a menores, la Víctima

 

Lic. Martha Flores Trejo

 

 

Introducción

 

Primeramente en el presente trabajo se abordará el tema de la Victima de maltrato, debiéndose conocer primero que se entiende en criminología por victima, surgiendo las interrogantes de quiénes son victimas, porqué son victimas, y si el hecho de ser victimas es por ser menores de edad o por ser maltratadores, por lo que resulta una gran problemática del Estado el tener el delito del niño maltratado, ya que las agresiones a menores ha llegado al extremo de ocasionarles la muerte y lo mas grave,  es que sea por conducto de sus progenitores.  Son cuatro grandes circunstancias que deben de tomarse en  consideración para el Estado; Primeramente detectar a los niños maltratados y otra cómo prevenir que no suceda o si sucede, como prevenir que no llegue al extremo de  perder la vida y también lo que  le debe interesar al Estado  es que va a pasar posteriormente con la vida de esa victima, si hubo afectación sicológica, física y qué repercusiones conlleva para su vida futura lo vivido con un progenitor maltratador y por último, algo muy importante el sujeto activo, a parte de aplicarle una pena,  realizarle un estudio de su personalidad para definir que tratamiento aplicarle para que se  reincorpore a la sociedad y sobre todo a  sobrellevar la problemática de una familia. 

 

La victima menor de edad

 

El problema del maltrato  de menores, no es nuevo, pero cada vez se ha agravado,  ya los menores han sido  cada vez mas  agredidos  en todas las formas posibles, con el pretexto de corregir  la humanidad se ha ensañado  con sus hijos  en ocasiones  repitiendo una conducta aprendida. (Rodríguez Manzanera 2000).

 

El maltrato físico en niño es la forma  de victimización  mas dramática, por lo que resulta interesante advertir que,  en ocasiones se oculta , debiendo ser mas cooperativos todos los seres humanos, aún cuando no se guarde ningún interés familias o de empleo, simplemente de proteger al que esté sufriendo una alteración  en su cuerpo  y además que ese individuo una persona menor de edad. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

El ser menor de edad pone al individuo  en una situación  de inferioridad, su menor fortaleza física, la natural falta de experiencia, su dependencia económica, la subordinación social, la inmadurez psicológica, lo ponen en desventaja  (Rodríguez Manzanera 2000).

        

      Las condiciones anteriores le favorecen al sujeto activo que aprovecha esas condiciones o características del menor  para desplegar su conducta.

 

      La víctima, significa el fracaso del Estado, en su misión de protección y tutela de los intereses de la comunidad.  (Rodríguez Manzanera 2000).

 

Ya que el Estado debe establecer ordenamiento de prevención, por lo que al tener victimas de maltrato a seres como los menores de edad, se demuestra una falta de prevención, atención del sujeto pasivo y absolutamente para el activo  una falta de un tratamiento especializado. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Victimología y criminología

 

La Victimología ha nacido a la sombra de la  Criminología, como ésta en sus inicios lo hizo con respecto al derecho Penal.  Por esta razón, la Victimología ha adoptado terminología y metodología criminológica,            a la Criminología le interesan las víctimas de los crímenes. (Rodríguez Manzanera 2000).

     

Criminología es la ciencia del fenómeno criminal en su conjunto, y la Victimo logia que estudia uno de los aspectos interpersonales de la conducta criminal, se le integra perfectamente. (Rodríguez Manzanera 2000).

 

Víctima (etimología)

 

Víctima viene del latín victima, y con ello se designa a la persona o animal sacrificado o que se destina al sacrificio. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Definicion de víctima

 

Víctima es el sujeto que padece un daño por culpa propia, ajena o por causa fortuita. Sería la personas sobre quien recae la acción criminal o sufre en sí misma, en sus bienes o en sus derechos, las consecuencias nocivas de dicha acción.  (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Antecedentes

 

En México varios médicos Rojas 1971, Marcovich 1977, del Hospital de Pediatría del I.M.S.S. y del Hospital Infantil, han estudiado el problema, y encontrando varios casos en el síndrome de niño golpeado. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Una activa, caracterizada por golpes y agresión corporal, en cuanto al maltrato activo, se han distinguido entre abuso físico general, síndrome del niño golpeado. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      “El síndrome del niño golpeado, es un cuadro clínico causado por una patología mental familiar que hace víctima al niño en la época de su vida en que se encuentra más indefenso, aprovechándose de su incapacidad de comunicación, para canalizar hacia él una agresión largamente reprimida. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Para Rojas, es importante descubrir a tiempo el síndrome del niño golpeado, y el médico pediatra o el médico ortopedista pueden sospechar este síndrome en las circunstancias siguientes:

a).- En un paciente que presenta datos clínicos y radiológicos de un traumatismo reciente en cráneo o en miembros, en tanto que la exploración física revela deformación esquelética en otras partes.

b).- En un niño con traumatismos múltiples en el que el mecanismo invocado no explique las lesiones encontradas por exploración física.

c).- En presencia de retraso en el desarrollo y otras malformaciones, que llegan con traumatismo reciente y en el que se encuentran equimosis y cicatrices en diferentes partes del cuerpo.

d).-  En niños que llegan con manifestaciones de sangrado por aparatos digestivo o urinario, en los cuales se encuentran deformaciones del esqueleto o cicatrices.

e).-   En presencia de un tumor en las extremidades, que concurra, con deformación ósea, desnutrición, hematoma o cicatrices antiguas.

f).-  En un padecimiento neurológico, tipo meningoencefalitis o paraplejia, en el cual existen datos de traumatismo anteriores. (Rodríguez Manzanera, 2000).

     

Características de la  agresión

 

La forma de agresión más común son los golpes, utilizando manos, pies y objetos contundentes.  Las lesiones predominan (o al menos afectan) en la cabeza y cara, en la cabeza llegan arrancar cuero cabelludo.

 

      Más impresionante aún son las razones por las que los niños son golpeados, los principales:

-         Pedir comida

-         No posibilidad de manutención

-         No traer dinero

-         Llorar

-         Desobedecer

-         Hacer travesuras  (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Factores de agresión

 

1.- Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en base a sus funciones que resulten ser sujetos profundamente inadecuados e irresponsables. (Rodríguez Manzanera, 2000).

2.-  Actos de violencia y/o negligencia cometidos por padres o adultos ejerciendo rígidas interpretaciones de la autoridad y de normas y reglas de conducta. (Rodríguez Manzanera, 2000).

3.- Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o psicológicos son muy difíciles de identificar y todavía más de tratar: sujetos con cargas desusadamente intensas de hostilidad o mecanismos deficientes de inhibición de la misma, percepciones distorsionadas, etc.  Como resultado de lo cual, asociados o no a otras circunstancias o factores externos, manifiestan verdaderas explosiones o paroxismos de violencia. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Maltrato problema social

 

El maltrato a los niños no es un problema social singular y asilado;  es un problema social, plural, ya que afecta a la sociedad completa, los factores socioeconómicos es evidente, se trata de familias con alto nivel de stress y que el desahogo de ese stress es maltratando al ser mas indefenso, ya que no se puede defender y lo mas grave es el ser que los une por un sentimiento de dependencia, por eso mismo no se aleja.

 

La mayoría de los padres que maltratan, viven con su familia en un solo cuarto, o sea que el hacinamiento es un factor que desencadena la agresividad.

 

Los sujetos activos del maltrato agreden en orden descendente, o sea iniciando  el padrastro, la madrastra, los hermanos mayores, otros parientes y el “cuidador”.

 

Muchos de aquellos padres que se ven involucrados en maltrato a menores, son personas que han perdido el control de su agresividad e impulsos destructivos, debido a un número de razones socioeconómicas y ambientales.  Algunas de las fuerzas que dirigen la conducta son endógenas y relacionadas con experiencias de propia niñez. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Se trata de personas jóvenes (25 años como promedio), provienen de todas las clases sociales y están dentro de todos los niveles de inteligencia, como rasgos psicológicos está la inmadurez emocional, su dificultad para aceptar el rol paterno o materno, una gran necesidad de dependencia.  Los padres golpeadores tienen antecedentes de maltrato en su niñez. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Los padres que maltratan a sus hijos son considerados inmaduros, dependientes, impulsivos, rígidos, egoístas y agresivos.

 

La familias en que hay maltrato tienen un alto nivel de “stress”, los padres maltratadores generalmente carecen de “actitud maternal”.  Los padres maltratadores tienen altas expectativas de aislamiento y soledad, gran ansiedad hacia su conducta de los niños y sus niveles de logro, pobre calidad en relaciones con sus propios padres y esposa. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

El agresor tiene patrones de comportamiento característico.  “Poco interés del familiar”. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Caracteriasticas de la victima

 

Una de las características de los niños maltratados es que entre mas pequeños, es la víctima ideal   por indefensa e incapaz de acusar al agresor.

 

      La edad es importante, pues a los siete años el niño va a la escuela, quedando bastante tiempo fuera del alcance de los padres, además, a esa edad ha aprendido a evitar conductas provocadoras y a huir del agresor. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Aunque hay ocasiones que no podrán huir por el miedo, dado que es mas grande el miedo y obstruye su mente, ya que deducen que no pueden escapar y pedir ayuda porque tienen miedo a los adultos, ya no confían en los adultos.

 

Hay niños en mayor riesgo de ser maltratados, como los hijos no deseados, los de familias numerosas, y ciertos niños hiperactivos, dominantes, desafiantes, que provocan la agresión. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Toda vez que un niño no deseado es la imprudencia del adulto, por lo que se advierte la conducta de culpa, de culpar a otra persona por parte del sujeto activo para no aceptar su responsabilidad, esto es en referencia a padres que no tengan la tolerancia debida para este tipo de niños.

 

Existen en determinadas etapas de los niños, cuando estos son pequeños y caprichosos  provocan con mayor frecuencia las agresiones, sacando de control a los padres. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

En estudios de seguimiento (Follow-Up) los niños maltratados han sido descritos como irresponsables, negativistas, crónicamente malhumorados, deprimidos, apáticos, dóciles, inactivos, obstinados, temerosos y más sombríos que los niños que no han sido maltratados. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Finalmente es interesante mencionar que se ha observado una conducta “talionaria” de los hijos, que contra atacan a las agresiones. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

El problema estudiado es bastante grave, no sólo por sus consecuencias victimológicas, sino además porque la víctima de hoy puede ser el criminal de mañana. (Rodríguez Manzanera, 2000).

Se han intentado y propuesto diversas soluciones: Vargas las resume en:

- Medidas Sociales:   Reconocimiento del problema por la sociedad; cooperación de la comunidad, mantenimiento de agencias protectoras del niño; servicio social de investigación continua, precisa y completa en los casos sospechosos; educación familiar y de orientación a los padres culpables, pues se trata de rehabilitar socialmente, y una coordinación de todas las agencias públicas para combatir el problema. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

La crisis de la familia no puede solucionarse con tratamientos punitivos, deben buscarse vías alternativas, por los efectos nocivos que trate la encarcelación de alguno de los padres. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

La mayoría de los casos de maltrato de menores no llega al conocimiento de las autoridades, la cifra negra es por demás alta. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Quizá se puede ayudar a padres que maltratan, si pensamos en ellos como problemas sociales que deben resolverse para poder mejorar nuestro propio ambiente y salvar al niño golpeado,  o deberíamos verlos como víctimas, debido a lo que se les hizo en su propia infancia, debido a su propio pasado y a su ambiente actual, debido a su desdichado estilo de vida y a todas las crisis asociadas con el? Todos ellos son, en cierta forma, víctimas, pero no todos son iguales.  Los padres que maltratan tienen antecedentes, formas de vida y personalidades distintas de una familia a otra.  La diversidad de los padres que maltratan es tan grande, que constituye un grave error generalizar los diagnósticos, los tratamientos y las evaluaciones de la terapia, dirigidos a cualquier “tipo” de padre golpeador.  (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Estas diferencias individuales muy bien pueden determinar que un cierto tipo de padre pueda ser ayudado por cierta clase de terapia y otro no pueda serlo.  Quizá es más fácil ayudar a padres con problemas puramente psicológicos que a aquellos cuyos problemas son, además ambientales y económicos.  (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Padres problema

 

El padre que atormenta y pega su hijo en nombre del castigo, por una trasgresión no existente o inoportuna, no está castigando un delito, por mucho que se esfuerce en creerlo así.  Su acto, a menudo de crueldad calculada, no tiene relación alguna con la disciplina, sino que tiene sus raíces en su propio recreo perverso en el acto del maltrato.  En otras palabras, disfruta lo que hace.  (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      El futuro del niño maltratado depende de la educación y cultura de todas las personas interesadas en su atención,  del cumplimiento de las leyes de los diversos estados y de la Constitución Nacional, y de nuestro descubrimiento de medios de denuncia que harán que la protección del niño y las subsecuentes investigaciones de casos de maltrato sean más realistas y eficientes. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

       Es un desagradable síntoma de nuestros tiempos, pero también algo más que eso:  Está inexplicablemente vinculado con tensiones insoportables, con condiciones de vida imposibles, con pobreza material o espiritual, con valores distorsionados, con falta de respeto a la vida humana. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      La víctima de maltrato es, la mayor parte de las veces, demasiado pequeña o está demasiado asustada para buscar ayuda por sí misma.  Por consiguiente, la sociedad debe realizar esta función a favor de los niños, proporcionando procedimientos de denuncia adecuados y funcionales. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Puesto que la mayor parte de los niños maltratados son demasiado pequeños o están demasiado asustados para relatar lo que sucede y la mayoría de  maltrato tienen lugar en la intimidad del hogar y no son fáciles de identificar.  Por consiguiente, quienes tienen la grave responsabilidad de tales investigaciones deben ser personas sumamente calificadas.  (Rodríguez Manzanera, 2000).

     

      Se deber prevenir el abuso futuro, ya sea mediante la acción de protección social o separando al niño de su hogar. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

      Los profesionales están de acuerdo en que tales pequeños tienen un potencial sumamente alto, cuando son mayores, para comprometerse en actos de desviación y delincuencia.  A no ser que se rompa el círculo del maltrato del niño de una generación a otra, la desviación social, que es su herencia, se producirá indefinidamente.  El maltrato del niño hace que éste se vuelva hacia la agresión, la violencia. Se debe romper este círculo vicioso.  El maltrato a niños puede ser reconocido como un factor importante en la producción de delincuentes.  Hay una necesidad urgente, largamente desatendida, de tratar a tales niños antes de que se conviertan en los delincuentes del mañana.  Desde un punto de vista frío y puramente pecuniario, es menos costoso proteger y rehabilitar a un niño ahora, que afrontar más tarde los costos sociales de su comportamiento desviado. (Rodríguez Manzanera, 2000).

 

Familias enfermas y el ciclo de la violencia

 

Para los padres maltratadores más abrumados por la culpa y el remordimiento es muy difícil encontrar ayuda, pero para las instituciones de ayuda resulta aún más difícil descubrir a esos padres. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Hay bastantes personas que no buscan ayuda.  En su fuero interno, la mayoría de ellas están probablemente esperando alguna clase de ayuda, la que tal vez llegue sólo después de que hayan maltratado severamente a sus hijos. (Fontana  Vicente, 1998).

 

      El ciclo de violencia empieza precisamente cuando el maltrato no es descubierto, puesto en evidencia y contenido. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Es muy importante lo que señala el autor Vicente Fontana, que la mayoría de los niños maltratados ayer son los padres maltratadores de hoy, los niños maltratados de hoy serán los padres maltratadores de mañana.  Esto se repite de generación en generación:  el maltrato fomenta el maltrato, la violencia alimenta la violencia y un horror da lugar a otro. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Se tienen razones para esperar que de las filas de los niños maltratados de hoy surgirán no sólo los padres maltratadores del mañana sino también los  criminales del futuro. (Fontana Vicente, 1998).

 

      La probable tendencia futura de los niños maltratados es que se conviertan en asesinos, ladrones, violadores y perpetradores de violencia de nuestra sociedad.  Para decirlo crudamente, si ellos no pegan a sus propios hijos, pegará a alguna otra persona.  Y es posible que se realicen ambas cosas. (Fontana Vicente, 1998).

 

      El maltrato a los niños es una herida a todos los ciudadanos, no sólo debido a su compasión para el joven y débil sino también desde el punto de vista de su propio interés.  “El delito en las calles” es materia de interés general y la raíz de ese delito es el descuido de los niños...  Un niño que crece en una situación de indiferencia hacia su bienestar y de violencia no puede respetar a otros ni a sí mismo.  Es tan natural para un niño maltratado el crecer para llevar un cuchillo como lo es para un niño querido y cuidado el llevar una pluma o un lápiz. (Fontana Vicente, 1998).

 

 

Los niños olvidados: ¿a quién preocupan?

 

Los niños”, que habían sido maltratados, pueden protegerse mejor sacándolos temporalmente de su hogar.  Esto debe hacerse con prontitud o podría muy bien no hacerse en absoluto. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Margaret Mead ha dicho en su libro Blackberry Winter: My Earlier Years (Nueva York: Morrow, 1972) que la sociedad que no presta atención a los niños o los segrega de los adultos, o a los adultos de ellos, está “seriamente amenazada”.  Dicha autora dice: “Todos necesitan tener acceso tanto a los abuelos como a los nietos para ser seres plenamente humanos”. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Al alejar al niño del hogar no se intenta aplicar una medida punitiva, sino sólo proteger al pequeño.  Si puede ser protegido dentro del hogar, mientras los padres son tratados, entonces ése es el sitio donde el niño debe permanecer. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Pueden quedar patente el maltrato o el descuido cuando sean evidentes varias de las siguientes situaciones:

 

-   El niño parece excesivamente temeroso de sus padres.

-   Es, en general, inusitadamente miedoso.

-   Se le mantiene confinado, como en un cuarto o en un corralito, por prolongados períodos de tiempo.

-   Muestra evidencia de repetidas lesiones en la piel.

-   Sus heridas son tratadas en forma inadecuada en términos de vendaje y medicación.

-   Parece estar subalimentado.

-   Se le dan comidas, bebidas o medicinas inapropiadas.

-   Es vestido en forma inadecuada para las condiciones climáticas.

-   Muestra evidencia de escasa atención general.

-   Llora a menudo.

-   Es descrito por los padres como “diferente” o “malo”.

-   Parece en verdad “diferente” en características físicas o emocionales.

-   Asume el papel de padre y trata de ser protector o de hacerse cargo de las necesidades del padre.

-   Es notablemente destructivo y agresivo.

-   Es notablemente pasivo y retraído.

-   El padre o la madre desalienta la relación social.

-   Parece estar muy solo y no tener a nadie a quien acudir cuando las tensiones de la paternidad le resultan abrumadoras.

-   Es incapaz de sincerarse y compartir los problemas con alguien que le escuche interesado, y parece no confiar en nadie.

-   No intenta explicar las lesiones más evidentes del niño, o da explicaciones absurdas y contradictorias.

-   Parece estar muy desligado de los problemas del niño.

-   Muestra inapropiada conciencia de la gravedad de la condición del niño (es decir, del daño o descuido) y se concentra en quejarse de los problemas improcedentes, que no tienen relación con el aspecto de maltrato o descuido de su hilo.

-   Culpa a un hermano o a tercera persona del daño sufrido por el niño.

-   Muestra signos de falta de control o de miedo de perderlo. (Fontana Vicente, 1998).

 

      En el futuro se espera que las escuelas, como instituciones educativas, desempeñen un papel mucho más activo en la lucha contra el maltrato infantil.  En los planes de estudio seguramente podrán incluirse, paras los adecuados grupos de edad, clases sobre la vida y la responsabilidad de la familia, dirigidas principalmente a los niños que en el hogar no tengan ejemplos apropiados y que, sin duda, resultarán más útiles para todos los muchachos, lecciones sobre el significado de amor, compasión, comprensión humana y atención para los demás; y cursos que traten el tema del maltrato infantil, sus causas, sus manifestaciones y sus posibles curas.  Quizá los menores aprendan en esta forma a ser más protectores y menos punitivos. (Fontana Vicente, 1998).

 

      Otras barreras para la denuncia de casos de malos tratos identificadas en este estudio fueron el miedo a ramificaciones legales indeseadas, miedo a las consecuencias de la denuncia, negación de los padres, interferencia en la privacidad familiar, la falta de apoyo desde la escuela o la comunidad y la desaprobación de la dirección de la escuela. (Enrique García,  2002).

 

      La comunidad y el vecindario, como entorno social inmediato de la familia, podría, de la mano de otras iniciativas institucionales, constituir una primera línea en la prevención y detención de la violencia doméstica.  La comunidad puede desempeñar un papel importante en la prevención de la violencia. (Enrique García,  2002).

 

      Enrique García Fuster señala que los profesionales que trabajan en el ámbito de los sistemas de protección se encuentran, sin duda, en una posición de extraordinaria responsabilidad.  Estos profesionales trabajan cotidianamente con una problemática que encierra una gran complejidad y que conlleva un fuerte componente emocional, asumiendo la responsabilidad de tomar decisiones que afectarán a la seguridad y el bienestar, actual y futuro, de una persona.   (Enrique García,  2002). 

 

      Los niños maltratados necesitan de la ayuda de profesionales calificados, los profesionales requieren una preparación y formación efectiva para optimizar los recursos y habilidades necesarios para proporcionar ayuda a esas personas.  (Enrique García, 2002).

 

 

Violencia golpes fisicos

 

Los golpes son una medida brutal, indigna y perniciosa.  Su lógica siempre es absurda.  En realidad el adulto, al golpear, está castigando su propia obra o la de quien haya criado al niño.  Si le pega al niño pega al niño porque es una manera cómoda y fácil de someterlo, de reducirlo a la obediencia.  Pero es una comodidad criminal y jamás está justificada.  “Es que me hizo perder la paciencia” dicen muchas madres Quien perdió la paciencia fue usted, él no tendría que recibir el golpe por un problema que tiene usted.  Tal vez el golpe sea el único medio que conoce para hacerlo obedecer, pero ¿sabe qué?: ese es el peor que existe.  Está criando a su hijo bajo la ley del miedo y éste suele convertirse en odio.  Muchos niños y adultos odian a sus padres.  Aunque no lo digan ni lo demuestren, lo sienten.  Los niños que aprenden a odiar a sus padres quedan preparados para odiar al prójimo. (Dr. Lammoglia Ernesto, 2004).

 

      Si en el momento de pegarle al niño, el adulto está colérico, cosa que suele ocurrir, al error se agrega otra agravante.  El niño percibe y absorbe como una esponja el sentimiento de ira que explota detrás del golpe y sabe que el adulto no le pega para que obedezca, sino porque necesita descargar o aliviar una tensión que le produjo alguien más y que, quien lo golpea, cobardemente no se atrevió a descargar con el verdadero causante de su ira.  Éste es el caso de la mayoría de los castigos corporales y los hijos se convierten así en los receptores de la cólera de sus padres.  Con el tiempo, es muy probable que el niño olvide el error o pretexto por el que lo golpearon, lo que sí recordará muy bien es la ira que se descargó en su contra.  Muchos pacientes de sicoterapeutas suelen decir:  “Recuerdo que una noche mi padre me golpeó con tanta furia que pensé que me iba a matar.  No recuerdo qué fue lo que hice, sólo recuerdo la golpiza”.    Un alto porcentaje de menores de edad es víctima de maltrato físico y emocional, principalmente por parte de la madre, quien desesperada por no encontrar la forma de controlar y corregir al menor, se excede y le provoca lesiones severas e incluso la muerte.  (Dr. Lammoglia Ernesto, 2004).

 

 

Conclusiones

 

Con lo anterior, se advierte que es muy importante conocer quien es victima para poder comprender al sujeto activo en un delito, ya que en ocasiones estos son victimas en las circunstancias y factores que determinaron su conducta, la suscrita está de acuerdo con los diferentes autores mencionados en el presente ensayo, ya que  el menor maltratado no es una corrección  que realizan los padres para educar, ya que el maltrato no tiene ninguna justificante, toda vez que quien maltrata en el sujeto activo, y es quien ejecuta una conducta que quiere y conoce sus consecuencias; Que si después de ejecutado el hecho se arrepiente, no lo exime de su responsabilidad, porque es momentáneo ese arrepentimiento ya que en ocasiones reincide hasta llegar a privar de la vida al menor;  Por lo tanto los menores como son individuos que por su minoría de edad no tienen un poder representativo en el Estado, ya que el Estado no le ha dado la importancia que requiere, ya que al hacer una encuesta o por medio de estadísticas, varios autores mencionan que los delincuentes de delitos brutales en su infancia fueron maltratados por sus progenitores; Por lo tanto, la suscrita propone que se realicen   permanentemente campañas de prevención al menor maltratado, realizando visitas en las escuelas de los diversos niveles y además publicitando los derechos de los menores y que autoridades los protegen, pero muy importante las personas que deben estar encargadas de esas dependencias de prevención, deben tener capacidad sicológica, criminológica, médica, siquiátrica, sociológica,  debe hacerse obligatoriamente en las escuelas  o dependencias de Gobierno, asistir a escuelas para padres,  toda vez que el mismo Estado debe dar el ejemplo con sus funcionarios que trabajan veinticuatro horas y por lógica quien atiende a sus hijos, por lo que si se atiende a los niños de la periferia, también a otros niños de nivel económico desahogado, ya que también estos niños crecerán y tendrán  una familia, y será un ciclo que se repita; Además la suscrita propone que se debe motivar a la sociedad de ser mas denunciativa, participativa y que si detectan a un maltratador de menores lo denuncien y también participar de una u otra manera según su profesión, para que se puedan realizar campañas de orientación a los menores de sus derechos por conducto de los estudiantes de universidad, maestros, profesionistas en general, y así tener una sociedad que respete la humanidad y derechos de los demás porque nuestros niños de hoy serán los ciudadanos del mañana.

 

Referencias

 

Fontana J. Vicente.- En defensa del niño maltratado. Edit. Pax. México 1998.

García Fuster Enrique.- Las victimas invisibles de la violencia familiar. Edit. Paidos, Barcelona 2002.

Lammoglia Ernesto.- El daño que hacemos a nuestros hijos.  Edit. Random House Mondadori,  S. A. de C. V. México 2004.

 Rodríguez Manzanera Luis.- Victimología estudio de la victima. Edit. Porrúa 2000.

 



[1] Inés Marensi es Licenciada en Ciencias de la Educación, consultora del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) y del Instituto Comparado en Ciencias Sociales y Penales (INECIP) en temas vinculados a Capacitación y Escuela Judicial y Coordinadora del Centro de Capacitación del Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires.